Archivo de Julio 2003

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Superstición

30 Julio, 2003

Hoy me he examinado del teórico del carnet de conducir. No es un examen cualquiera, por lo que la gente se comporta de un modo algo raro. Esto ya me pasó en los exámenes de selectividad y en los del First Certificate de inglés. La gente se vuelve supersticiosa a más no poder. Hoy he podido observar los siguientes ritos:

- Herraduras de la suerte: una herradura (de las de verdad, nada de miniaturas) que un iluso llevaba en su mochila. ¿Cómo te das cuenta, un día, que una herradura te da suerte cuando la llevas? Porque antes de eso, como mínimo una vez, el personaje debió salir de casa, por gusto, con la herradura a cuestas. ¿Y cómo atribuyes un hecho fortuito a la magia de un cacho de hierro? “Uau, Jennyfer me ha mirado al cruzarnos en el parque… ¡¡Eso va a ser cosa de la herradura que casualmente he puesto en mi bolsillo esta mañana!!”

- Hojas de laurel: una chica con gafas, orejas y zapatos iba repartiendo a diestro y siniestro hojas secas. Me ha dado una a mí (sin conocerla de nada). “Esto se fuma?”, le he preguntado. “No, no, esto te lo pones en el ombligo durante todo el examen, y te da buena suerte”. Tal como se ha girado, lo he tirado al suelo. Paso de tener luego una erupción en el ombligo, porque llevar eso ahí debe picar lo suyo.

- Fotos de muertos: lo juro. La choca que se sentaba al lado mío tenía encima de la mesa la foto de su abuela, que había muerto muchos años atrás. Creo que queda bastante claro, a lo largo de este post, que no soy nada supersticioso ni creo en cosas raras, pero juro que la vieja no paraba de mirarme. La foto de la vieja me miraba fijamente.

- No cruzar nada: es decir, no dejar cruzados los bolis encima de la mesa, no cruzar las piernas, por supuesto, nada de tener los cordones atados, nada de trenzas, no cruzar las manos… El chico en cuestión, cuando ha visto que la respuesta correcta del test debía marcarse con una X se ha levantado y se ha ido.

En fin, que como dijo aquel genio, no soy supersticioso; trae mala suerte.

P.D. He aprobao el examen, sin necesidad de amuletos ni poshas en vinagre ;)

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Fumar o no fumar…

27 Julio, 2003

Fumo desde los 16 años. Ahora tengo 20, y hace tan sólo un par de semanas que mi madre sabe que fumo. A mi edad, aún tengo miedo de los delirios de histeria que le dan a mi señora madre. Por eso he estado fumando a escondidas durante cuatro años, patéticamente, ya siendo todo un hombre hecho y derecho y con pelo en el pecho.

El caso es que hace dos semanas, mi madre descubrió un paquete de Nobel en mi bolsillo.

- Tú fumas, verdad? - Mi madre había ido a clase, de pequeña, con Sherlock Holmes.

Cansado de esconderme, harto de tener una edad y parecer un niño pequeño, y esperando el chaparrón que me iba a caer (no descartaba del todo que pudieran haber lágrimas por parte de mi madre), le dije.

- Sí.

- Ya decía yo… - fue su respuesta. Y se fue a acabar la comida. ¿¿¿¿¿YA DECÍA YO????? Cuatro putos años escondido para un “Ya decía yo”?

Fui corriendo a la cocina.

- Mama, pero no te preocupes, fumo poco…
- Vale, vale…
- 3 ó 4 al día, no sé, es bastante poco…
- Que sí, que vale, tú mismo…
- Joer, pero no te enfades!
- Por qué me tendría que enfadar? - me mira sorprendida. Esa pregunta me toca los cojones.
- Coño, mama, me estoy matando poco a poco, fumar provoca cáncer!!
- Ya…
- ME ESTOY MATANDO, MAMA, TENGO LOS PULMONES NEGROS, LLENOS DE NICOTINA!!
- Bueno, pues no fumes…
- Qué poco te preocupas por mi!! - adornado con unos pucheros, esto nunca había fallado. Pero esta vez fue diferente.
- Ya eres mayor para saber lo que haces.

Total, que a mi madre le da igual que fume, y ahora que ya lo sabe, estoy pensando en dejarlo. No sé si por falta de emoción o porque realmente me di cuenta, al decírselo a mi madre, que me estoy matando, que debo tener los pulmones negros, etc. Me pregunto si todo esto lo habrá planeado mi madre…

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Cómo hacer negocio con el coche

25 Julio, 2003

Aparecía hace poco la noticia siguiente: una compañía llamada Segunda Fila te avisa por teléfono si tu coche molesta, cuando está en doble fila. Tú pones un adhesivo en la luneta trasera de tu coche con la frase “Si molesto, llama al 900 no se cuantos”. Entonces, te llaman a tu móvil y te avisan que tu coche estorba. Todo eso, claro, si antes no ha venido el policía tocacojones de turno y te ha multado.

Pero eso no es todo. Cuando estuve en Londres, descubrí que era un negocio bastante extendido el del Dial A Driver. Esto consiste en que tú sales de fiesta con tu coche. Se acabó eso de “si bebes no conduzcas”. Tu pillas la taja del siglo, y cuando tienes que volver a casa, llamas a esta empresa y te llevan en tu propio coche a casa.

Esto y mi ojo clínico para los nuevos negocios, me lleva a plantearme si debería patentar alguna de las siguientes ideas. Creo que podría hacerme rico.

Familycar: ¿Eres un tipo soso, aburrido, soltero y solitario? Nosotros acondicionamos tu coche para que esto cambie. Tenemos cassettes de 3 horas de duración, con frases grabadas como “Papá, cuándo llegamos?”, “Cariño, no corras tanto”, “Para, que voy a gomitar” y muchas más. Además, te decoramos el coche con chupachups olvidados debajo de los asientos, cajas vacías de kleenex, ceniceros hasta arriba de colillas y periódicos del año 1985.

Polvocar: ¿Siempre has querido ser un tipo salvaje? ¿Has deseado más de una vez llevarte a tu ligue a un descampado y fornicarla hasta el amanecer, pero eres un tipo demasiado ocupado? ¡Nosotros te ayudamos! Llama a nuestro teléfono e iremos a fornicar a su novia al descampado que usted elija.

Tunninghome: ¿Tienes un coche nuevo y no sabes cómo decorarlo? Nosotros te ayudamos. Tenemos gran surtido en cassettes de gasolineras: Camela, Los Calis, La Decada Prodigiosa, Chiquetete, Melody… Tú eliges la banda sonora de tu vida. Tenemos gran variedad en muñecos Elvis que mueven las caderas. Atención, novedad!!!!!: diseña tu propio portafotos con el mítico lema “Papá, no corras” online, desde nuestra web.

Dial-a-dog: ¿Te vas de vacaciones? ¿Tienes la sensación de que tus vacaciones no van a ser como las de los demás? Llama a nuestro número y nosotros te proporcionamos un perro de pura raza para que lo abandones en cualquier carretera comarcal de cualquier punto de España. ¡No seas menos que los demás veraneantes! Contrata un perro. Él no lo haría, pero nosotros sí. Novedad: contrata la variedad dial-a-suegra.

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Los Cholacos, una familia muy corriente

21 Julio, 2003

Los Cholacos son una familia normal y, sobretodo, corriente, que viven en una casa en la montaña. El día amaneció nublado. Papá Cholaco fue el primero en despertarse y en darse cuenta de que se avecinaba una tormenta.

- Riiiichaaaaaaaaaaaal! Adespiertaaaaa, que va a lloveeer! Y adespierta también a la maaama!

El Richal despertó a la Mama y a la Débora, su hermana. La situación era crítica. La casa estaba situada a escasos metros de una central nuclear, cosa que les gustaba mucho a los Cholacos. Muchas noches se iban al río a ver el magnífico espectáculo de los peces fluorescentes que había allí. En las noches de mucha calma, se podía oír el bello graznido de las truchas.

Una vez reunidos en el comedor, papá Cholaco informó sobre la situación.

- A vel, familia, una de dos: o a la abuela le han rugido las tripas, o eran truenos. Por si acaso, nusotro nos vemos a de ir corriendo pa’l refugio. Hoy lo vamos a de estrenar.

El refugio consistía en dos tiendas de campaña a 30 metros de la casa. Desde que cayó el primer rayo en la casa hacía cuatro años, en cinco ocasiones más habían sufrido descargas. Todas ellas habían incendiado la casa. Finalmente, tras el último rayo caído, habían decidido construir el refugio.

- A menos mal que habemos encontrao este refugio mu bien de precio en el carrefú. - Solía decir papá Cholaco, convencido de que aquellas tiendas de campaña sería la solución a las noches de tormenta.

Pero poco le duró la alegría a los Cholacos. Apenas 10 minutos después de que hubo empezado la tormenta eléctrica, un rayo partía en dos una de las tiendas de campaña, y la Débora, tendida en el suelo con la boca abierta, sufría repetidas convulsiones. El rayo le había alcanzado justo en la boca.

- Vaaaálgame! - Gritó papá Cholaco a la Mama. - Mira que te he dicho cienes y cienes de veces que no era buena idea de ponerle aparatos en los dientes a la Débora!!!

Para una versión más exacta de los hechos, Los Tcholakov, perseguidos por los rayos

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Primeras palabras

20 Julio, 2003

Creo que no debería preocuparme tanto las últimas palabras de la gente, sino las primeras. ¿Alguien sabe por qué se les enseña a los bebés a decir “ajo”? ¿Qué utilidad tiene ésto? Hay palabras mucho más útiles y que utilizará mucho más a lo largo de su vida, que se le podría enseñar al niño (”play station”, por ejemplo).

Aunque, pensándolo bien, casi que prefiero que sigan con el “ajo”. Últimamente se les enseñan cosas peores. Tengo una prima que aún no sabe decir “mama” ni “papa”, pero cuando le dicen: “¡Papi, papi!” ella responde con una dicción sorprendente “Papichulo”. O cuando le dicen “¡Ese Pocho, ese Pocho!” ella responde “Eh! Eh!”. Ésto es totalmente verídico.

Luego salen los niños como salen.

Como yo.

Pobrecillos…

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Miedo a una muerte indigna

18 Julio, 2003

Debo admitir que me da miedo la muerte. Pero no el hecho de morir en sí mismo. Quiero morir con dos cojones, que la gente diga “Ostia, ¡cómo se ha muerto!”. Nada de “ajjj, me mueroooojjj”, o la tan típica “Veo una luz al fondo del túnel”. Me da miedo que mis últimas palabras sean ridículas. “Paqui, esta Fanta de limón sabe a Fairy…”, “Yo no me aparto del paso de peatones; pa chulo yo”, “Tranquila Paqui, que yo arreglo la tostadora”, “No, creo que me quedaré despierto cinco minutos más viendo Noche de Fiesta”.

Así que he estado indagando qué dijeron algunos personajes célebres antes de morir, para ir ensayando algo digno para cuando me llegue la hora. Por ejemplo, Franz Kafka antes de morir dijo a su médico: “Máteme, sino usted es un asesino”. Me gusta eso de dirigirse al médico antes de morir, y lo de la contradicción. He pensado que podría decirle a la enfermera en mi lecho de muerte: “hagamos el amor, sino usted me estará haciendo una marranada”.

Según los escritos budistas las últimas palabras de Buda fueron: “todas las cosas son perecederas. Esforzaos por vuestra salvación”. Y se quedó tan ancho. Creo que optaré por una frase que no entienda nadie. Por ejemplo “Las amapolas ya florecen en Cancún; los berberechos lo saben todo”. Seguro que no faltarán capullos que encuentren mil significados a esta chorrada que me acabo de inventar.

También podría optar por hacerme el chulo, como hizo Nerón, cuyas últimas palabras fueron: “¡Que artista muere conmigo!”. Así pues, siguiendo esta línea, podría morir diciendo: “Lástima de 23 centímetros…”.

También podría tirar por la rama de lo paranormal, que mis últimas palabras fueran una predicción de futuro. El escritor soviético Maxim Gorki, poco antes de morir dijo: “…Habrá guerras… Hay que prepararse”. Pedazo de profeta, estaba hecho. Así también puedo yo: “Habrá más ediciones de Gran Hermano… Y podréis votar a vuestro favorito enviando un SMS al 5757″.

Pero seguí investigando y he visto que tampoco hay que preocuparse demasiado. Hay grandes celebridades que murieron y sus últimas palabras, pues tampoco fueron nada del otro mundo: Lord Byron dijo “Me iré a dormir. Buenas noches”. Se conoce que Byron tenía un sueño muy profundo. A los 14 días de estar tumbado en su cama, empezaron a sospechar que quizá estaba muerto.

Hay gente que murió pensando en su trabajo. Anna Pavlova, gran bailarina rusa: “¡Que esté preparado mi traje de cisne!”. Vamos, que no me imagino yo muriéndome y reuniendo todas mis fuerzas para decir “Paqui… hay que… darle una mano… de pintura al techo…”.

Jose María Escrivá de Balaguer: “No me encuentro bien”. Grandes últimas palabras, sí señor. Es como si yo muero arrollado por un tren que me parte por la mitad, y mis últimas palabras fueran “Dios mío, no siento las piernas”. O que me caigo de un noveno piso y, en el suelo estampado, dijera: “Jodía migraña…”.

Por último, María Antonieta, que murió guillotinada el 16 de octubre de 1793 en París, dijo sus últimas palabras al verdugo disculpándose por haberle pisado. Vamos, que es como si, tomando de ejemplo la caída desde el noveno, mis últimas palabras fueran dirigidas a una señora que está tomando unas bravas en el Frankfurt que hay debajo de mi casa: “Uy, perdone, le he salpicado la blusa! Qué tonto soy!”

Conclusión: pues, la verdad, ninguna. Diga lo que diga, siempre habrá unas últimas palabras más interesantes (y también, más estúpidas) que las mías.

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Quiero ser como la Juani

16 Julio, 2003

La Juani es mi heroína. Es la secretaria de mi autoescuela. Tiene, en mi opinión, el trabajo perfecto. Lo único que tiene que hacer es:

1. Cobrar.
2. Corregir Tests (me encantaría que me pagaran por decir a los demás qué hacen mal).
3. Pillarse una cogorza cada vez que alguien aprueba.

Es costumbre que el recién aprobado lleve una botella de cava a la autoescuela para invitar a profesores y a compañeros. A este paso, las reuniones de alcohólicos anónimos podrían empezar “Hola, soy la Juani y… soy secretaria de autoescuela”. “¡¡Hola, Juani!!”.

Lo dicho, que si alguien sabe de otro trabajo en que te paguen por alcoholizarte, que me lo haga saber, por favor.

+ + +

Y ahora va la Celia, y se nos va con Compay :_(

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Series españolas

16 Julio, 2003

Corre por ahí un texto (muy bueno, aunque muy sobado) titulado “Cosas que no sabríamos de los nortamericanos si no fuese por las películas de Hollywood”. Pues bien, haciendo zapping hoy he topado con un fragmento de “Los Serrano” (serie ni peor, ni mejor que Médico de Familia; simplemente igual). Sólo he alcanzado a ver que a una de las niñas le venía la regla. Ésto me ha llevado a pensar (lo que no ha conseguido 12 años de educación, lo han conseguido los Serrano en 3 minutos) que podría existir eso de “Cosas que no sabríamos de los españoles si no fuese por las series de la tele”.

1. Si la serie dura más de 4 capítulos (toda una proeza, hoy en día), y hay una niña en la edad del pavo, seguro que todos seremos testigos de su primera regla. Bea, de Verano Azul, fue un precedente en esta norma. “Ya eres una mujer, Susanita”, suelen decir los padres. El diccionario televisión-español traduce tal expresión como “Ahora ya te pues quedá preñá, Jennyfe”. Me pregunto por qué nunca es un tema recurrente en las teleseries españolas la primera pajilla del niño.

2. Toda serie española que se precie (de hecho, ésto está adaptado de las series norteamericanas) debe contar con un embarazo. Da igual si es de una de las protagonistas o de algún personaje casual; el caso es que nunca ese niño nacerá en un hospital. De algún modo más o menos ingenioso (normalmente menos), la futura mamá se quedará encerrada en un ascensor, en un atasco, en un avión, etc. y alguien (casi siempre un tío patoso) la ayudará a tener a su retoño. Sólo en caso de que se logre dar a luz en el hospital, el padre sufrirá un mareo al ver el parto, o bien sufrirá alguna clase de incidente que le obligará a ser hospitalizado en la cama de al lado de su señora.

3. Siempre tiene que haber un gay gracioso. Un día, su madre vendrá a visitarle y tendrá que disimular su homosexualidad, haciéndose pasar por novio de la protagonista.

4. Si alguien se va a declarar, la probabilidad de que aparezca el/la exnovio/a del otro es elevadísima.

5. Volviendo al tema de los embarazos, la probabilidad de que nazcan gemelos (o trillizos) es directamente proporcional a las pocas ganas, o el miedo, que tenga el padre de tener hijos.

Y seguro que hay más. Si se os ocurren, ya sabéis.

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Nuevos Cursos PM Por Fascículos

14 Julio, 2003

Un verano más, la editorial PM lanza al mercado los nuevos cursos por fascículos, que podrán ser adquiridos en todos los kioskos. A continuación les ofrecemos una breve descripción de nuestros cursos estrella de la temporada.

- Curso de Truño. Avalado por el I.A.C. (Instituto de Albañiles de Cuenca). ¿Harto de ser un tipo fino? ¿Le gustaría dejar de reprimir esos eructos que siempre disimula? ¿Quiere sentir el placer indescriptible de follar con los calcetines puestos? No lo dude, éste es su curso. El temario está dividido en tres grandes bloques: a)Mujeres: cómo tratarlas, piropos chusqueros, apelativos cariñosos (desde el “ven p’acá, cordera” hasta el “traeme una cerceza, chocho”). b) Futbol: cómo aprender a decir bien los apellidos de los jugadores extranjeros, y sin embargo, decir pinícula, arradio, amoto y armóndigas.. c) Alimentación: el carajillo, ese gran amigo. Cómo reconocer la edad exacta de la ensaladilla rusa de los bares. El Don Simón, la bebida de los dioses. Malabares con el palillo de dientes. Y de regalo, una guitarra.

- Curso de márketing sexual: venda su producto utilizando las mejores técnicas de persuasión. Temas: “Pequeña, comparada con qué?”, “Vale, no has sentido nada, pero, ¿y lo bonita que es la vista desde mi balcón?”, “Piensa en los pobres negritos africanos que se mueren de hambre cada día: cometelo todo”. Y de regalo, una guitarra.

- Curso de público de programas televisivos: Aprende a insultar al invitado. De regalo una diana con la cara de Encarni. Cómo resultar un borrego: gritar hasta desgañitarse las cuerdas vocales cuando aparezca un freak. Con videos de Crónicas Marcianas como material de apoyo. Cómo ir al plató del programa de Pedro Ruiz y no caer en un coma profundo. Cómo pisar el plató de Cine de Barrio y no morir en breve. Y de regalo, una guitarra.

- Curso de guitarra tontorrona: aprenda a tocar todos los hits del momento con tu guitarra: “Que la detengan”, “Ave María”, “Bye bye”, etc. Y de regalo, un curso de derecho avalado por la Universidad de Harvard.

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Ha muerto Compay Segundo. :_(

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Me s’aparesió la virgen

14 Julio, 2003

Leía el otro día cómo unos bolivianos oran ante una imagen de Cristo en un pan. Al parecer, “los Ortíz se percataron el lunes de la extraña formación del rostro de Jesucristo en el pan y de inmediato se desató una gran romería de vecinos y gente de otros lugares hasta su residencia”.

Me gusta esta idea; creo que la adaptaré. Ya puedo leer los titulares: “Joven catalán encuentra la imagen de Cristo en la tapa de un Petisuís”. Montaré un santuario en mi habitación, como Carlos Jesús; pondré el petisuís encima de la Play Station y cobraré por ver la Santa Imagen. Es más, me haré curandero, por los poderes que me ha otorgado el espíritu santo. Crearé una nueva técnica de sanación, basada en untar al enfermo en petisuís de fresa y hacer rezar unas oraciones.

Ahora totalmente en serio. No soy creyente ni nada, pero me imagino que un día voy al lavabo y la mancha de humedad del techo ha evolucionado a un señor con barba que me mira fijamente, y que queréis que os diga, pero me da un mal rollo que pa qué. Porque una cosa está clara: las “imágenes divinas” suelen ser bastante imprecisas, y quién me dice a mi que el barbudo que hay en mi techo no pueda ser el Parada? (Por cierto, este link que os pongo, demuestra lo mal que puede llegar a estar la gente… ¿quién coño hace su página web sobre las Hermanas Hurtado y Parada?).

O me imagino que estoy durmiendo y entra en mi habitación una señora así como muy hippie, con su túnica larga y ancha, su melena morena larguísima, y me dice que es la Virgen María, que me ha elegido porque tengo un corazón puro, que debo extender su mensaje de paz a toda la humanidad, que tengo que amar a mis enemigos, etc. Yo, una de dos: o me cago por la pata abajo o le pido un cigarrillo de esos que fuma ella. A mi no me engaña, si la llaman María es por algo (y no precisamente por las galletas).

Y acabo con una reivindicación: por qué nunca se aparece San José? El pobre hombre parece que no pinta nada en la familia. Creo que se le discrimina. Aunque no me imagino un sermón de este hombre si se me apareciera “Extiende mi mensaje a toda la Humanidad: Antes de pintar, barnizar o darle un tinte a cualquier mueble del hogar, hay que lijarlo. Para lijar superficies pequeñas que tienen algún desperfecto, se puede envolver un listón redondo con una tira de papel de lija. En el caso de superficies planas se envuelve el papel de lija en un taco de goma o corcho y se pasa por la zona con suavidad. Amén”.