Uno puede pensar que cuando el ser humano fue creado, las cualidades no fueron bien repartidas entre hombres. Las mujeres son más inteligentes, más sensibles, más sensatas, más bellas, y un largo etcétera. Pero no os dejéis engañar: nosotros tenemos una cosa que ellas no tienen y que compensa todo esto. Nosotros podemos mear de pie.
Uno no se da cuenta de lo importante que es esto cuando entra a un lavabo público. ¡No tenemos que sentarnos ahí! Los lavabos públicos no se caracterizan por su limpieza, y eso nos hace superiores. Si los lavabos estuvieran resplandecientes, impolutos, en los cuales se pudiera comer sopa de lo limpios que están, entonces, y sólo entonces, las mujeres serían superiores.
Filosofía carajillera y machista aparte, mear de pié tiene un sinfín de ventajas. La principal de ellas, es la diversión que proporciona el poder dirigir el chorrito. Aaaaah, el chorrito… El culpable del actual estado de los lavabos públicos debido a la mala puntería, pero también el causante de ese placer que todos, y cuando digo todos quiero decir todos, no lo neguéis (o me haréis sentir como un degenerado) obtenemos cuando lo dirigimos a los (firgensanta, que hago yo hablando de esto?) restos de mierda que quedan, cual borrador de graffittis, cual antidisturbios aplicando manguerazos a la multitud.
Una de las desventajas de mear de pié es el tema móvil. Aprovechamos cualquier momento para escribir SMS, por lo que la siniestralidad de teléfonos ahogados en letrinas es notablemente superior en la población masculina (alguien debería hacer un estudio a fondo).
Pero, amigos, no debemos dormirnos. Aún no hemos alcanzado la evolución total, aún nos falta algo para poder ser auténticos seres perfectos. Hemos conseguido mear de pié para no mojarnos el culo de meados ajenos, pero todavía debemos evolucionar más. Estoy seguro que la teoría de la evolución de Darwin me dará la razón si afirmo que algún día conseguiremos defecar (cagar, vamos) por el agujerito del pene. Suena doloroso, lo sé, pero a la que piensas en ello y logras evitar doblarte del dolor al imaginártelo, no suena tan descabellado. O sí. Pero el hombre debe evolucionar para evitar posarse en lavabos ajenos.
Y para acabar, os dejo la traducción de una canción que los Monty Python titularon “La canción del pene“.
No es grande tener un pene?
No es asombrosamente bueno tener un nabo?
Es fenomenal tener pito.
Es divino tener una polla.
Desde la colita mas pequeñita
Hasta una enorme salchicha
Brindemos por tu picha o pilila
Hurra por tu serpiente de un sólo ojo
Tu longaniza, el mejor amigo de tu mujer,
tu cipote o tu mástil,
Le puedes atar lacitos,
lo puedes meter en un calcetín.
Pero no lo saques en público
o te meterán en chirona,
y no volverás a salir.