Archivo de Agosto 2004

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Al rico mejillón

28 Agosto, 2004

Voy a utilizar este blog a modo de terapia de grupo para superar uno de mis mayores traumas.

En el verano del año 2000 fui a Inglaterra una semana a trabajar de traductor para un tío que parecía el hermano de Torrente. Era una feria de muestras de parquets (wow, el apasionante mundo del parquet), y aparte de las labores de traducción tuvimos que montar entre los dos un stand para decorarlo con muestras. El stand tenía tres paredes, dos pequeñitas y una más larga. Pudimos levantarlo a duras penas entre cinco personas. Imaginad lo que pesaba. Y también imaginad (y os reto a hacerlo sin hacer una mueca) lo que debe ser que te caiga esa pared en la uña del dedo gordo del pie. A mi me pasó y puedo asegurar que duele. El zapato chorreaba sangre. Al llegar al hotel, me quité el calcetín, y dentro de éste se quedó mi uña para siempre.

4 años después mi uña ha crecido, pero con un tono morado que no se quita, cual mejillón silvestre. Llevo cuatro años ocultando mi pie para que nadie lo vea.

Esta semana que estuve cuidando perros me llevé unas chanclas que regalaban en el McDonalds y con ellas iba todo el día, intentando superar mi trauma.

Un día fuí a comprar el pan y tenía delante dos niñas pequeñas, de unos siete años, gemelas. Una de ellas miró hacia abajo y dijo:

- Huoala! Mira Tamara la uña de este señor!

A lo que la otra contestó:

- Aaaaaah, qué asco! Es negra!

Toda la gente de la panadería vió mi uña y pocos pudieron evitar un gesto de asco. Estuve cinco minutos tramando mi venganza, y al final, cuando los padres estuvieron distraídos vi la luz.

- Pssst, Tamara, guapa, ven!

Y cuando se acercó, una sonrisa acompañó a la siguiente frase:

- Los reyes son los padres.

Os juro que casi tuve un orgasmo del placer.

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Crueldad paterna

25 Agosto, 2004

Dicen que no hay nada más bonito y puro como el amor de una madre hacia sus vástagos. Bueno, mi amigo Hakim me dice que no hay nada más puro que el costo que me pasa. Pero ese es otro tema.

Respecto a lo primero, yo sólo puedo decir: y una mieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerda!

A medida que vas creciendo te das cuenta de que todo no es de color de rosa (gracias al Dr. Tilla, que me curó el daltonismo). Uno no puede culpar a sus padres de ciertos errores que pudieran cometer a la hora de educarme (debe ser muy difícil), pero sí hay que echarles en cara esos momentos “cafres” que todos hemos sufrido.

Me viene a la mente la fatídica pregunta que me revolvía el alma cada vez que salía de los labios de alguno de ellos: “A quién quieres más, a papi o a mami?“. Ahora está claro que respondería “Al que tenga más pasta”, pero en tu tierna infancia esa pregunta puede causar traumas. Afortunadamente, a mí eso no me pasó ya que tengo una fortaleza interior que te cagas (si pasamos por alto mi zoofilia, la manía de hacer muñecos vudú con la cera de mis oídos y mi afición a comerme las uñas de los pies de los demás). No obstante, recuerdo haber pasado noches en blanco intentando aclarar a cuál de los dos quería más. Actualmente paso muchas noches en blanco intentando decidir a cuál de los dos mandaré primero a un asilo.

Otra de las crueldades que sufrí en mi infancia fue la siguiente. Cualquier niño tiene afición a subirse a los árboles, caminar por muros elevados o ir en bicicleta sin las manos en el manillar. Existía un riesgo considerbale de sufrir un traspiés y caerte. A mi madre no le gustaba que yo fuera siempre por el sitio más difícil y me gritaba: “Si te caes, encima, te daré un bofetón“. Díganme si eso no es una injusticia. Bastante pena tenía yo con caerme y rascarme codos y rodillas como para que encima mi madre me soltará semejante hostión.

Por último, otro de los pecados que cometen los niños es el de la gula. Recuerdo una vez que con mis padres fuí a la pizzería Chicafo, en Barcelona, famosa actualmente por las reuniones de pizza&blogs que allí tienen lugar. Una vez, después de zamparme una pizza, lloré pidiendo una copa de helado enorme de postre. Mi madre me decía “No, que no te la acabarás”. Y yo “que sí, mami, que sí! Que te prometo que me la acabo”, y ella que no y yo que sí. Total, que fue que sí, bajo la amenaza “de aquí no nos vamos hasta que te lo comas todo”. Cuando vi salir de la cocina aquella copa de helado supe que ese día acabaría llorando. Dos cucharadas (literalmente) después de empezar, miré a mi madre con ojos de “tequieromucho” y le dije “no quiero más”. Sólo me dijo: “Todo”. Y supe que no había alternativa. Cucharada a cucharada veía mi muerte cada vez más cercana. Pronto llegaron las arcadas. Lo único que dijo mi madre fue: “si vomitas, además de comértelo calentito, te dare un bofetón“.

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Perras vacaciones

18 Agosto, 2004

Me pillan ustedes de rasqui. Me encanta la expresión “de rasqui”. Para los que no sepan qué quiere decir, viene a ser algo así como “rozando el límite”, o “de refilón”. Lo que quiere decir es que sí, he vuelto de los Madriles, pero que mañana mismo me vuelvo a ir a un pueblo cerca de Tarragona a hacer de canguro de perros.

¿De canguro de perros?, os preguntaréis. Sí. Os explico. Yo tengo una perrita pequeña, de raza pinscher (exactamente igual que el de la foto, pero no le cortamos la cola). Hasta aquí todo normal. Mi hermana se fue a vivir con su novio hace un año, se compraron un dogo argentino que da un pelín de miedo. Ahora, por motivos que no vienen al caso, no podían vivir en su casa y se fueron a un apartamento que tiene mi abuela en Tarragona, ella, el novio y el perro. ¿Qué pasa? Que tenían unas vacaciones reservadas y el perro, después de dos días de prueba, en mi casa no se puede quedar porque lo destroza todo. Entonces me voy yo para Tarragona a cuidar al perro y me llevo a la mía. La cosa se complicó cuando mi padre, que no vive en casa, me llamó para decirme que se había comprado un Basset Hound y que si se lo podía cuidar un par de días, que el se tenía que ir a no sé dónde. Tonto que es uno, le digo que sí. Así que me esperan unas minivacaciones de lo más perras.

A la hora de pasearlos, miedo me da. Voy a parecer un vagabundo de esos que van con ochenta perros y un carrito del Pryca, o una de esas mujeres ricachonas de las películas que sacan a pasear tres perros (aunque en las películas acostumbran a ser caniches con peinados ridículos). O eso, o me llamarán zoofílico por la calle.

Tampoco van a ser unas vacaciones para disfrutar. Estaré completamente sólo, sin compañía, aparte de la de los perros. Me dedicaré a estudiar para los tres exámenes que me quedan para acabar la carrera, y a ultimar un guión para una obra de teatro de humor que estoy escribiendo conjuntamente con una amiga. Por cierto, está previsto que se estrene en Abril, así que os quiero ver a todos allí en primera fila.

También intentaré aclarar qué hago con mi vida en los próximos meses/años. Después de buscar curro como un cabrito en algo relacionado con mi carrera (comunicación audiovisual, especialidad en guión. Llámame.), me vi obligado a aceptar un curro en una tienda de discos. Algo es algo. Pero la verdad es que me apetece hacer algo, aunque no sé qué. Un programilla de radio, algo modesto pero con libertad suficiente para hacer tus paridas sería lo ideal. Escribir en alguna revista/publicación/fanzine tampoco estaría mal. ¿Alguien tiene en mente algún proyecto? ¿Alguien se anima a empezar algo, lo que sea?

En fin, que después de esta rallada atípica en este weblog, me despido de ustedes durante cinco (porelculotelahinco) días, durante los cuales meditaré sobre la existencia del berberecho paquistaní en relación con las mandarinas de Papua Nueva Guinea. Perras vacaciones.

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Crónicas desde la capital (1)

9 Agosto, 2004

Hallándome en Madriz, más de una vez he visto cosas que me hubiera gustado comentar aquí. Sin embargo, una mezcla letal de alzheimer, alcohol y pocas horas de sueño me hacen imposible recordar gran parte de ellas.

Sólo decir que el viaje de ida en bus transcurrió sin demasiados incidentes. Sin embargo, durante el trayecto pude cuán hijoputa puedo llegar a ser. En mi último post comentaba que viajaba en autobús de clase “normal”, como eufemismo de “cutre-salchichero”. Efectivamente. Cuando cinco minutos después de salir el tío del asiento de alante tiró hacia atrás el respaldo y pude, casi literalmente, mascar su caspa entendí la diferencia de precios entre los distintos buses. El caso es que el tipo de delante me cayó mal desde un principio. Cuando paramos en un área de servicio a tomar un café, el amigo en cuestión no se presentó en el bus a la hora acordada. A la pregunta de “¿Falta alguien?” del conductor, me callé como un puta. Ya me estaba acomodando en mi butaca, sonriente, cuando el hombre golpeó la puerta del autobus, medio ahogado, implorando que le dejaran subir. No sñolo mi plan de dejarlo en tierra había fallado sinó que encima el hombre llegaba chorreando sudor, lo cual me perjudicaba directamente a mí, que tenía su cabeza encima mío.

Otra anécdota. En Madrid se le llama Sandwich mixto a lo que en Barcelona se le llama “bikini” (pan de molde con jamón y queso fundido). Si ya de por sí en Madrid puede quedar cómico pedir un “bikini” (y más siendo un tío hecho y derecho, con pelo en el pecho), la situación puede tornarse más embarazosa si cabe cuando uno lo pide en el barrio gay de Chueca. Al final hice entender al camarero que quería un sandwich mixto. Pero de todas formas, me apuntó su teléfono móvil en el reverso de la servilleta.

P.D.: Voy camino de batir mi propio récord. Esto puede acabar en tragedia.

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Hawaii, tiembla!

3 Agosto, 2004

Me voy de vacaciones una semana. El astuto lector seguro que a juzgar por el título del post se habrá hecho una idea de dónde pasaré la semana siguiente. Pero como soy una mente perversa y malévola, os he engañado. Muaaahahahaaaa! Me voy una semana a Madrid, la capital de Españññia (con tres eñes y una i).

Me espera un duro viaje en autocar hasta allí. Me hizo gracia que, a la hora de reservar los billetes, me dieran a elegir entre clase Eurobus, Supra y Normal. Vamos, que el Normal debe ser de lo más cutre. SI es que hasta la hora de coger un autobús hay élites. Por la diferencia de precios, el de clase Supra debe tener jacuzzi, pista de pádel y una mulata que te abanique. En el “normal” se te clavará el cenicero (por qué siguen haciendo autocares con cenicero si está prohibido fumar?) en la frente cuando el de alante tire el respaldo hacia atrás.

Mientras no esté, si seguís teniendo ganas de leer cosas que intenten hacer reír, siempre os podéis pasar por esta fantástica web de humor.

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Atenas 2004

1 Agosto, 2004

Las Olimpiadas, como Esmeralda y Puri, las putas de mi barrio, están a la vuelta de la esquina. El equipo de investigación de PajasMentales, formado por mi y la chafardera de mi madre, ha podido acceder a los archivos secretos del Comité Olímpico Internacional y ha descubierto una relación de los nuevos deportes que tendrán lugar en Atenas a partir de Septiembre:

Recogimiento caquil: los athletas irán acompañados de un perro de grandes dimensiones. El árbitro será una vieja que estará atenta al juego. En cuanto uno de los perros defeque, el athleta deberá recoger el flosco en el menor tiempo posible, antes de que la vieja-árbitro tenga tiempo de decir “Jóven, recoja la caca de su perro, que el parque es de todos”.

Reconocimiento Politonil: Se trata de una prueba muy difícil. Los deportistas deberán gastar una pasta gansa en enviar un SMS al 7777. Recibirán un politono y deberán reconocer de qué canción se trata.

Taxi-go: Se trata de una prueba de reflejos y velocidad. Los athletas irán subidos a un coche. Detrás tendrán un taxista. Una vez se ponga el semáforo en verde deberán arrancar a la máxima velocidad posible, sin dar tiempo al taxista a usar el cláxon impacientemente.

Mascota-ball: El deportista consumirá una dosis elevada de LSD o Cocaína (según modalidad). Acto seguido se equiparán con una caja de Plastidecor y bajo los efectos de la droga deberán diseñar la mascota de las Olimpiadas siguientes. Ejemplos: Cobi, Misha, Hodori, Izzy y los ganadores del año pasado y récord mundial de ida de olla, Athena y Phèvos.

Lucha Tertuliana: Tres tertulianos del corazón luchan entre ellos para conseguir unas fotos en exclusiva de doña Letizia introduciéndose un galápago por el culo.

Estas olimpiadas prometen.