
Grandes Superhéroes Olvidados
25 Enero, 2006Nunca he hablado de cómics en este weblog. Igual es porque no tengo ni puta idea, pero ¿desde cuándo eso ha sido un impedimento para mí?
Es por ello que desde aquí me gustaría hacer una mención especial a una superheroína del cómic que nunca destacó, debido a machismos e historias oscuras que no me apetecerme inventarme ahora. Estoy hablando de la heroína de culto ChangeWoman.
Los más eruditos del tema recordarán a ChangeWoman, apuesta fuerte de la Marvel, pero que tuvo la mala fortuna de competir con Superman, un superhéroe mucho más plano y tontorrón que ella. ChangeWoman había sufrido una extraña mutación, al caerle un cajero automático en la cabeza mientras paseaba a sus caniches. Su ADN se mezcló con el de la máquina, creando así a ChangeWoman, la superheroína que siempre tiene cambio.
Allá donde hubiera un ciudadano indefenso intentando comprar un paquete de tabaco con un billete, allá donde un autobusero no dejara subir a una señora por no tener cambio de un billete, allá donde hubiera una pareja de adolescentes granujientos a punto de fornicar y no tuvieran suelto para comprar condones en una máquina; allí aparecía ChangeWoman para darles cambio de un billete por sus correspondientes monedas. Y nunca se equivocó al dar un cambio.
ChangeWoman era la identidad secreta de Marisa Rufete, que trabajaba limpiando un peepshow, pero tenía una extraña habilidad para oír el grito de auxilio: “Mierda, me quedé sin cambio!”. En ese momento, se metía en un lavabo y se enfundaba en su atuendo de ChangeWoman: unas mallas azules del Decathlón y una riñonera repleta de monedas que le había regalado su padre, encargado en unos autos de choque.
Pero como todo superhéroe, ChangeWoman tenía un malvado contrincante: el Doctor Cofidís, un villano que daba dinero a la gente, engañándolas vilmente.
El cómic ChangeWoman nunca vió el tercer número, y la historia quedó congelada en una intensa trama, en la que un yonki, a punta de jeringuilla, le quería robar la riñonera. Nunca supimos cómo acabó, puesto que su autor, Philip Ollas, se suicidó poco después.
Es por ello que me gustaría hacer un llamamiento a los buenos dibujantes para que concluyen cuanto antes la historia de ChangeWoman, la superheroína con riñonera que siempre tenía cambio.

