
Operación lÃmite: cuesco
30 Abril, 2006Comenté hace poco (aquà deberÃa linkar la palabra “poco” con el post que seguido mencionaré, pero me da pereza; buscadlo vosotros, cabrones) que me iba a emancipar con unos amigos. Bien, ya está hecho. Durante los próximos dÃas seguro que hablaré más sobre la sensación de libertad, la autorealización y demás polladas dignas de un libro de CorÃn Tellado (¿aún vive?). Lo que hoy quiero destacar es lo que para mis adentros he bautizado como “Operación Cuesco”.
Me explico. Vamos a vivir al piso 4 amigos. Dos de ellos los conozco desde mi época del instituto, y me fui de interrail con ellos (aquÃ, la palabra interraÃl deberÃa linkar con el post en el que lo explicaba, pero bla, bla, bla, cabrones). Al otro compañero lo conozco desde hará unos siete años, de la primera kedada internetera que hice. Desde entonces nos hemos hecho muy amigos. Pero este chico y los otros dos no se conocÃan hasta hace un mes, y digamos que yo soy el vÃnculo entre ellos. Eso, en parte, me hace sentir algo incómodo por el hecho de que quiero que se lleven bien (y de momento, lo estoy consiguiendo, y creo que se llegarán a ser grandes amigos), pero hasta que no llegue el dÃa en que yo vea que se tienen tanta confianza entre ellos como conmigo no estaré tranquilo del todo.
Y ahà viene la Operación Cuesco. He estado dándole muchas vueltas al asunto y creo que hasta que no se tiren cuescos unos delante de otros (en sentido figurado, no me refiero a que uno ponga su culo delante de la cara del otro y suelte una ventosidad; eso ya serÃa exceso de confianza) el grupo no estará unido totalmente. Asà que esa es mi misión: conseguir una convivencia en la que cualquiera se pueda tirar un cuesco sin incomodar a nadie.
Ayer empecé yo, para romper el hielo. Me tiré un cuesco tan grande que pensé que perdÃa la vida por el culo. Por un momento llegué a temer que no fuera un simple cuesco, y que se trataba de un peo con caldo (you know what I mean). Total, que en un intento de aúnar el grupo, casi tengo un desgarro anal. Y los tres me miraron con cara de ¿Pero qué haces, hijoputa?”.
En parte he conseguido lo que querÃa. Ahora el grupo está muy unido. Pero se han unido en contra mÃa. ¿Qué hago ahora?