(Situación más o menos ficticia)
- Paco, cariño, ¿a que no sabes qué?
- ¿Puedes ser más concreta?
Ella se tira al suelo, y da vueltas sobre si misma.
- Concreta, cariño. CoNcreta.
- Ah, había entendido…
- Ya sé lo que habías entendido. Todos lo han entendido. Es un chiste malo y sin gracia. Ahora, haz el favor de levantarte, furcia.
Ella se levanta.
- ¿Sabes aquél invento que patenté?
- ¿El ratón de ordenador con reposabarbillas?
- No, el otro. El que vendí al hospital de Guadix. El sistema de parto vertical.
- ¡Ah, sí! ¿Solucionaste el tema del 100% de mortalidad infantil, usando este método?
- Sí. Sólo había que poner un colchón en el suelo, para que el niño cayera sobre algo blandito.
- Eres tan inteligente, Beverly…
- Eso no es lo mejor. Hoy han venido al hospital a hacerme un reportaje.
- ¡Oh!
- Sí! Un prestigioso diario nacional me ha hecho unas fotos junto al aparato de parto vertical.
- ¡Caray, Beverly! ¡Sabía que llegarías lejos! Por fin podré salir a la calle con la cabeza bien alta: mi mujer, portada en la sección de Ciencia e Investigación…
- Oh, soy tan feliz, Paco…
- Y yo, Beverly. Y yo… Te amo.
Sin embargo, al día siguiente, él compró el diario, y acto seguido le pidió el divorcio y abandonó el país.

Vía 20minutos