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Me gusta el furgo

3 septiembre, 2003

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar al árbitro cruelmente más allá de las vallas que separan el campo de las gradas. He visto adultos con tres carreras gritando en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el campo como lágrimas en la lluvia. Es hora de hablar de fútbol.

Ayer fui a ver el Barça – Sevilla al Camp Nou. No soy un gran adepto al fútbol, pero después del espectáculo que vi anoche, creo que volveré algún día. Y lo mejor de todo es que apenas dirigí la mirada a lo que estaba pasando en el césped.

Tras un divertido espectáculo que amenizó la espera. empieza el espectáculo.

He llegado a la conclusión que todo aficionado muta a un estado Pedrocorderil. Ya puedes ser licenciado en Filosofía, Derecho y Antropología que en cuanto te sientas en la butaca sólo abrirás la boca para decir burradas, proferir gritos (Mi preferido es el sonido emitido cuando alguien está a punto de marcar: ¡¡Goooooooouuuuuuuuyyyy!!!) o insultar a los jugadores.

En el fútbol se da un fenómeno entre los espectadores que únicamente he visto al salir de cualquier sala de cine: todo el mundo es experto en el tema. Hasta yo, que siempre he pensado que fuera de banda era lo que hicieron las Spice Girls cuando echaron del grupo a una de ellas, me atrevía a opinar sobre la táctica a seguir.

– Yo creo que se deberían abrir más en las bandas, y adelantar al número 6.
– Estoooo, cap0… que están en el descanso. Esos que hay en el césped son los encargados de limpiarlo…

Y aún así volví a intentarlo, pese a que siempre he creído que el saque de esquina era lo que hacían algunos señores en los alrededores del Camp Nou a altas horas de la noche.

– Yo cambiaría a Ronaldinho por Figo. ¿Por qué aún no lo han sacado?

Si las miradas matasen, en ese momento toda la gente que me escuchó hubieran dejado a El Vaquilla como a un pringao. Y es que este mismo fenómeno no ocurre en, por ejemplo, la petanca. No hay nadie que diga “Creo que el Genaro debería sustituir al Ramón”, o “Vaya un fichaje, el Nemencio, que aunque a sus 84 años está en la flor de la vida, no da una!”

Personalmente, me llama mucho la atención aquel espectador que intenta crer vínculos de amistad con el que tiene al lado.

– ¡Pues vaya! ¡Vaya un fichaje que hemos hecho! ¿no?
– Sí, je je…
– Con lo que cobran y lo vagos que son ¿eh?
– Vaya… (Paqui, coge bien el bolso que este tío es muy raro…)
– Y el Madrid ya se nos ha puesto por delante!
– Pues sí…
– Bueno, a ver si quedamos agún día para cenar, no?
– Paqui, corre y llama a seguridad!!

Y a los que no soporto son a los del puro. Qué asco, firgensanta! ¿Por qué hay tanta gente que fuma puros en el fútbol? ¿Qué extraña asociación hay entre estos dos conceptos? Aunque, bien visto, es una progresión bastante lógica. Si en la sala de futbolines de mi barrio hay niños de 11 años fumando Marlboro, es bastante lógico que en un partido de fútbol haya viejos que fuman puros. Debe ser como un símbolo de que has madurado. O no.

Por último, me gustaría concluir mostrando mi más sinceros respetos a las mentes privilegiadas que crearon el tan emblemático “Oe, oe oe oe, oe, oe”. Poesía para mis oídos.

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