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5 septiembre, 2003

Estudio ecléctico del chiste de Mistetas, por Simbad Elisto.

Tiempo ha, el homo sapiens sapiens (cuya traducción del latín es “hombre que sabe que sabe”, u “hombre que conoce su sabiduría”) evolucionó a homo sapiens mistetum (“hombre que conoce el chiste de Mistetas”). Esto es, todo el mundo civilizado en algún momento de su vida (normalmente en la infancia) ha escuchado y contado el chiste de Mistetas.

El origen de este fenómeno social y cultural se remonta a tiempos bíblicos. De hecho, en la Biblia podemos encontrar claras alusiones en diversos fragmentos:

(…)Y hallándose María Magdalena en las cercanías del monte Sinahí, observó cómo un hermoso can le siguió durante buena parte del camino. Al caer la noche, María Magdalena se vió en la necesidad de darse un baño en el río. Fue mientras nadaba en las cristalinas aguas cuando del cielo sobrevino una cegadora luz, anunciando que el mesías iba a anunciársele. María Magdalena, pudorosa, corrió a vestirse rápidamente. “María Magdalena”, pronunció el Mesías. “Oh, Señor! Ha visto usted mis tetas?”, imploró ella. Y el Mesías, observando el can que aún hallábase cerca de allí declaró “Curioso nombre apra un can”. Y María Magdalena lo tomó como una señal divina, y bautizó al perro como Mistetas.

Así pues, apreciamos el origen de el peculiar chiste de mistetas, que ha ido evolucionando con el tiempo, hasta adoptar la forma por el que lo conocemos hoy.

Como anunciaba al inicio de este tratado, tal chiste ha supuesto un fenómeno en la economía de nuestro país. Con el chiste de mistetas, el niño se inicia a una edad más temprana en el fascinante mundo del sexo, interesándose por ello e indagando en su propio cuerpo. Hace 100 años, antes de que el chiste se popularizara, las familias españolas solían ser más numerosas: una media de siete hijos por familia. Al no tener ese primer contacto con el sexo, al niño se le llevaba de putas a los 16 años para que, de una vez por todas, aprendiera los intríngulis del placer. No hace falta ser matemático para deducir que 7 hijos, a una buena cantidad de dinero por cabeza y noche con la prostituta, a la familia se le iba una importante suma en introducir a sus hijos en el mundo sexual. Con la aparición del chiste de mistetas, la tradicional noche de putillas (como se conocía en la época) fue desapareciendo. Ese dinero que se ahorraban fue invertido en nuevas máquinas para arar el campo, automóviles, etc. evolucionando de tal modo la sociedad española. Así pues, cabe decir a modo de conclusión que el chiste de mistetas ha llevado a nuestro país a las más altas cotas de civilización.

A nivel sociológico, el fenómeno mistetas no es menos interesante. Bueno, en realidad, un poquito sí, pero se lo explicaré de todas formas. El niño necesita conocer el chiste de mistetas para una correcta adaptación al medio social. El famoso sociólogo Paco Sociólogo llevó a cabo un cruel experimento: encerró a un bebé durante 30 años en una habitación, aislado del mundo exterior y privándole del chiste de mistetas. Al salir y ponerse en contacto con el mundo exterior, se suicidó a las 4 horas. Y es que el hecho de no saber el chiste de mistetas crea una reacción física en el individuo (la aparición de tentáculas bajo las axilas) que hace que claramente se sepa quién y quién no conoce el chiste.

A nivel psicológico, se conoce que el chiste en cuestión influye en la capacidad de liderazgo del individuo. Digamos que el primero en saber el chiste de mistetas en el colegio será un líder nato, un personaje admirado por todos sus compañeros. Si a esto se le suma el hecho de ser el primero en descubrir que los reyes son los padres y difundir la noticia a sus colegas de estudio, podríamos incluso estar hablando de grandes líderes históricos, como fue el caso de Napoleón, José María Aznar o Sonia Monroy, líder de las Sex Bomb.

Para concluir este estudio, querría aclarar un punto lingüístico del chiste. Existe una incertidumbre respecto al lugar donde la dueña de la perrita vio por última vez a mistetas, antes de perderla: en el supermercado, en la panadería, en el parque… Las últimas investigaciones confirman que mistetas desapareció ante las puertas de un local de Fast Food. Al poco tiempo, tal restaurante lanzaba el producto McMistetas, no se sabe si en homenaje a la desaparición de la perrita o en homenaje al ingrediente principal de la hamburguesa.

Simbad Elisto, Subdirector Adjunto Encargado del Instituto de Conocimiento del Copón de la Universidad de Wisconsin.

6 comentarios

  1. Por cierto, me niego a explicar el chiste de mistetas, ya que doy por sentado que todo el mundo lo conoce.

    Simbad Elisto.


  2. Gracias por lo del enlace ;)


  3. Tenia 7 años cuando me lo contaron, se que igual es un poco tarde, pero he conseguido insertarme bien en la sociedad.

    PD: Pedazo de texto, me he reido un monton :D


  4. Imagino que el tal Elisto y el hombre que se esconde tras su seudónimo conocían el chiste a las pocas horas de nacer, porque con textos así se asciende a la categoría de ídolo :-D

    ¡Pedazo de texto!


  5. juas…. solo tí podias hacer un ensayo sobre ese chiste xDDDD buenisimo


  6. Jajajaja, al inconsciente colectivo de cabeza. Gran labor de investigación, además, a esos documentos bíblicos no accede cualquiera… Le contaré el chiste a la barriga de mi futura, a ver si me sale un niño líder. Que no leather.

    Te felicito y te frecuentaré, un saludo! :)



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