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Crueldad paterna

25 agosto, 2004

Dicen que no hay nada más bonito y puro como el amor de una madre hacia sus vástagos. Bueno, mi amigo Hakim me dice que no hay nada más puro que el costo que me pasa. Pero ese es otro tema.

Respecto a lo primero, yo sólo puedo decir: y una mieeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeerda!

A medida que vas creciendo te das cuenta de que todo no es de color de rosa (gracias al Dr. Tilla, que me curó el daltonismo). Uno no puede culpar a sus padres de ciertos errores que pudieran cometer a la hora de educarme (debe ser muy difícil), pero sí hay que echarles en cara esos momentos “cafres” que todos hemos sufrido.

Me viene a la mente la fatídica pregunta que me revolvía el alma cada vez que salía de los labios de alguno de ellos: “A quién quieres más, a papi o a mami?“. Ahora está claro que respondería “Al que tenga más pasta”, pero en tu tierna infancia esa pregunta puede causar traumas. Afortunadamente, a mí eso no me pasó ya que tengo una fortaleza interior que te cagas (si pasamos por alto mi zoofilia, la manía de hacer muñecos vudú con la cera de mis oídos y mi afición a comerme las uñas de los pies de los demás). No obstante, recuerdo haber pasado noches en blanco intentando aclarar a cuál de los dos quería más. Actualmente paso muchas noches en blanco intentando decidir a cuál de los dos mandaré primero a un asilo.

Otra de las crueldades que sufrí en mi infancia fue la siguiente. Cualquier niño tiene afición a subirse a los árboles, caminar por muros elevados o ir en bicicleta sin las manos en el manillar. Existía un riesgo considerbale de sufrir un traspiés y caerte. A mi madre no le gustaba que yo fuera siempre por el sitio más difícil y me gritaba: “Si te caes, encima, te daré un bofetón“. Díganme si eso no es una injusticia. Bastante pena tenía yo con caerme y rascarme codos y rodillas como para que encima mi madre me soltará semejante hostión.

Por último, otro de los pecados que cometen los niños es el de la gula. Recuerdo una vez que con mis padres fuí a la pizzería Chicafo, en Barcelona, famosa actualmente por las reuniones de pizza&blogs que allí tienen lugar. Una vez, después de zamparme una pizza, lloré pidiendo una copa de helado enorme de postre. Mi madre me decía “No, que no te la acabarás”. Y yo “que sí, mami, que sí! Que te prometo que me la acabo”, y ella que no y yo que sí. Total, que fue que sí, bajo la amenaza “de aquí no nos vamos hasta que te lo comas todo”. Cuando vi salir de la cocina aquella copa de helado supe que ese día acabaría llorando. Dos cucharadas (literalmente) después de empezar, miré a mi madre con ojos de “tequieromucho” y le dije “no quiero más”. Sólo me dijo: “Todo”. Y supe que no había alternativa. Cucharada a cucharada veía mi muerte cada vez más cercana. Pronto llegaron las arcadas. Lo único que dijo mi madre fue: “si vomitas, además de comértelo calentito, te dare un bofetón“.

10 comentarios

  1. jajajaja.
    Cierto, a mi tambien me torturaron con aquello de “si te caes encima tienes palizón asegurado”.
    Pero lo del helado…uffff, si al menos algun hermano te hubiera echado una mano…

    Eres un genio cap0, un saludo.


  2. Lo del vomito a mi tambien me lo decian… pero es que era normal en mi el vomitar…

    Si me daban una cucharada de mas, vomitaba…

    Asi que imagina cuantos vomitos he comido…


  3. es que tienes tela tio!!!
    una cosa es que tus papis te machaquen con el “y tu a quien quieres mas….?” y otra muy distinta es aguantar un mocoso q se puede abrir la cabeza en cualquier momento y q todo lo quiere…


  4. genial tu forma de narrar las historietas… eres bastante ácido y cabroncete eh!!???


  5. aunque lo del bofetón yo no lo haría….. yo soy más de tirar de las orejas


  6. Acá en México he visto y escuchado varias veces a la mamá diciendo al retoño que recién recibió un correctivo por alguna travesura: “Y no llore, porque si veo una sola lágrima le pegaré para que tenga una razón verdadera para llorar”.
    Es entonces cuando comprendo que debí haber estudiado psicología.
    Saludos, cap0


  7. Una vez más, genial. :-D
    La amenaza de hacerte comer la pota entera si vomitas es para los padres como la promesa de pleno empleo para los políticos. Algo que tarde o temprano necesitan soltar, aunque saben de sobras que jamás lo van a cumplir.
    Si de pequeño hubiera sabido que mis padres probablemente habrían ido a la cárcel si se les ocurriese hacerme tragar mis vómitos, no hubriera comido muchas cosas. :-(


  8. Pues conmigo si lo cumplieron eh? me tuve que comer mis propios guisantes vomitados…menudo recuerdo!
    Y por cierto, mi madre también era de las que te decía, “si lloras te pego para que tengas razón” y luego añadía “mucho miedo y poca verguenza”..una autentica bruja!


  9. quién te hubiera visto con cara de angelito diciendo “no puedo más, máma”.
    Y esa madre autoritaria: “Todo”. Jajaja; de guión de corto, total :)


  10. Te has olvidado añadir la frase final:

    “Y por eso me convertí en asesino en serie.”



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