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Gorilla Gorillae

25 octubre, 2004

El mundo está en peligro. Una nueva raza poderosísima está extendiéndose por todos los rincones de la Tierra (excepto debajo de mi cama, que hace años que la única raza que habita allí es la cucaracha común). No estoy hablando de monstruos mutantes ni nada por el estilo. Estoy hablando de los gorilas gafotas!

Cada vez más se está extendiendo la costumbre de que los gorilas de discoteca, esos seres fibrados a base de anabolizantes (uh, dije que no se trataba de monstruos mutantes?), deberán realizar un curso para tales tareas. Miedo me da. Si ya de por sí un gorila sin estudios es un homínido repugnante, uno que haya leído puede ser peor.

Se acabó eso de “no puedes entrar porque tus zapatillas son demasiado deportivas”. No es lo suficiente humillante. A partir de ahora, los gorilas con estudios no te dejarán entrar a las discotecas porque no conoces la obra de Kierkegaard, porque eres incapaz de pedir un cubata en latín o bien porque no entendiste la última película de Abbas Kiarostami.

Se acabaron las peleas palizas por parte de los gorilas. A partir de ahora no será raro escuchar esto:

– Vamos a ver, amigo. Usted no puede entrar a este recinto lúdico por los motivos que ya le he expuesto: su notable parecido con Andy y Lucas nos obliga a pensar que usted provocará altercados en el interior… No, por favor, no me escupa usted en un ojo. Debemos entrar en razón. Por favor, con esa barra de hierro usted no va a conseguir nada. ¡Ay! ¿Por qué pelearnos si podemos arreglarlo hablando? Muy bien, me has llamado hijoputa pero almenos ya hemos empezado a establecer un diálogo.

Aunque quizá estos cursos preparatorios no se centran en culturizar a estos gorilas, sinó en volverles más bestias. He aquí una lista de algunas de las posibles asignaturas de este curso:

– Torturas medievales: del desmembramiento hasta el garrote vil.
– Técnicas sádicas contemporáneas: usos prácticos del disco de Fran Perea para disuadir.
– “He dicho que no y es que no”, curso de retórica porteril.
– Taller de cine: ciclo Jean Claude Van Damme.
– Técnicas de disimulo: tema 1- “no, señor agente, yo no he golpeado a este morito. Ha sido él el que me ha dado un cabezazo en la rodilla”. tema 2- “no, señor agente. Estos polvitos blancos de mi nariz son polvos de talco”.

Francamente, no sé cuál de los dos tipos me da más miedo. Yo creo que lo mejor es que no tengan estudios. Desde aquí abogo pro una sociedad sin estudios. ¡Quiero ser como Belén Esteban!

2 comentarios

  1. Un saludo para decirte que me divierto mucho con tus escritos, que te deseo una buena estancia en Salamanca y que como Belen Esteban, no, que es mu fea y seguro, seguro que se ha leido ya un libro.


  2. Ya ves: tonta, fea pero forrandose gracias a los medios!



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