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Los Capeatles

18 noviembre, 2004

Muy poca gente recuerda a los Capeatles, uno de los mayores grupos de la historia. Miles de personas dan fe de eso (claro que hay millones que dan fe de que un hombre con pinta de hippie convertía el pan en peces y el agua en vino). Según las palabras del propio Javier Retortillo, cuñado del albañil que le puso los azulejos de la cocina al crítico musical Joaquín Wowow-tu-y-yo-lo-sabíamos Luqui, “los Capeatles no sólo eran buenos músicos, sino que esto es mentira”.

Hoy, a 40 años de su primer disco “Berberechos con Nocilla”, Pajasmentales rinde homenaje a este gran grupo musical, con una serie de monográficos sobre el tema.

1.Los inicios

Los inicios de los Capeatles son, básicamente la C y la A. La P está también bastante al inicio, pero ya estaría dentro de lo que, en términos musicales, se entiende por “enmedio”.

Corría 1945. De hecho, corría tanto que no tardó en llegar 1946. John Cappon, líder de los Capeatles, nació durante ese año. Fue un parto largo: nunca antes nadie había nacido durante todo un año. Tuvo una infancia muy corta. A los 3 años, John Cappon ya tenía pelo en las axilas y un incipiente mostacho. A los 5 ya se había divorciado tres veces y asesinado a dos ex esposas. A los 8 ya decía frases como “cuando yo era joven”, “como se nota que no habéis vivido una guerra” o “creo que me he cagado encima”. El dinero nunca fue un problema en la casa de los Cappon (el verdadero problema era la madre de John, apodada “Mamá”, aunque su verdadero nombre era “Madre”). El padre de John, Papá Cappon, era un reputado compositor. Su mayor hit fue la melodía de la megafonía del Carrefour, y cobraba verdaderas fortunas cada vez que un niño se perdía en el centro comercial y se anunciaba por megafonía.

Pronto la vida le daría el primer palo a John: un palo de auténtica madera de roble. No estaba mal, para empezar.

A los 18 años, dos hechos cambiaron la vida de John: su primera operación de cambio de sexo (llegó a operarse 6 veces; un tipo indeciso) y su primer instrumento musical: la zambomba. Le encantaba la zambomba. Todo el día estaba dándole a la zambomba. Arriba, abajo, arriba… Se tiraba horas en su habitación tocando la zam… Basta de eufemismos: John era un puto pajillero. Y fue su afición a la zamb… a las pajas lo que le unió a Paul McCap0. Solían compartir largos ratos dándole al manubrio, intercambiando tácticas para llegar al orgasmo. De ahí la afición de John de tocar la guitarra con uñas rojas postizas, o con un guante de crin.

Un día de lluvia estaban John y Paul dándole al tema cuando llegaron al clímax simultáneamente. Ambos gritaron de placer al unísono y descubrieron que sus voces empastaban perfectamente, igual que las cortinas, que utilizaban para limpiarse después de las faenas y ya empezaban a empastarse también.

Fue entonces cuando decidieron dedicarse a lo segunda cosa que se les daba mejor: cantar.

Próxima semana: La grabación de su primer disco.

2 comentarios

  1. Demente, rematadamente demente XD
    No tienes cura! XD
    Tanto Titanlux por las mañanas no podía ser bueno XD XD


  2. Yo leí sobre un arribista que se hacía llamar Jhon Lemon y cantaba las canciones de Cappon.



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